lunes, 20 de agosto de 2012

MATEMÁTICAMENTE.

A veces multiplico tus excusas y
las convierto en potencia sexagesimal de tus miedos.
Raíz cuadrada de decepciones
que divido mientras alguien
(nos) rompe el cristal de la ventana.

Sumo un baile y, a este,
mis pies sobre los tuyos;
a los tuyos, los míos.
Tipifico sonrisas,
encuentro nuestros suspiros primos
relativos, absolutos…

Después restaré nuestras “primeras veces”
de mi lista de derivadas
para no desintegrarte como ecuación.
Te haré teorema,
y tu estudio será obligatorio.

Serás múltiplo común de certezas
en otoño con lluvia, o noviembre.
Y te encontraré, proporción áurea,
en cada panal de abejas
que conquiste para regalarte,
como siempre, encantadora.

miércoles, 25 de julio de 2012

Niebla.

Niebla,
como en la profundidad de tus ojos.
Como despertarse un día marinero
y desconocer que se avecina tormenta.
Como profanar tus labios
con besos propios de nostalgias.
Como canciones dobladas por las esquinas
con silencios desgastados.
Como verbos domesticados con acordes
y adjetivos, olvidados, de tanto usarNOS.

martes, 10 de julio de 2012

De tanto escribirte.


De tanto escribirte, se me olvidaron las palabras..
Intenté recuperar tus sueños y devolverle los suspiros a tu corazón. Apagar tus incendios y ser la razón de tus tormentas.
Desgastar libros de tanto leer(nos).
Conquistar, con nuestro amor, cada una de las playas que pisáramos. Contar amaneceres desde tu espalda. Negociar, con el océano, la subida de la marea.

Lo único que pretendí fue hacerte sonreír de lado mientras hacías un movimiento casi imperceptible de negación con la cabeza, señal de tu incapacidad  para dejar de quererme.
Hoy ni siquiera sé si lo logré apenas más de siete veces.

viernes, 22 de junio de 2012

viernes, 8 de junio de 2012

jueves, 7 de junio de 2012

Supongo.


Supongo que este no es el momento en el que debo decirte que quiero ver pasar mi vida desde tus ojos.
Supongo, también, que si vuelvo a decirte que te quiero..

(termina tú esta frase).

lunes, 4 de junio de 2012

Cómo decirte.


Cómo decirte que me encanta cuando estás como ausente, cuando sonríes con la mirada perdida en el horizonte, que me encanta cuando hablas, y también cuando callas.
Que me vuelve loca la manera en la que te ríes, la forma en la que tu rostro compone una mueca tras la que intentas expresar un “enfado” que nunca es real.
Cómo explicar el escalofrío que recorre mi cuerpo cada vez que te siento en mí..
Cómo hacerte saber que sólo tú has sido capaz de hacerme perder mi miedo a las alturas y elevarme a lo más alto. Que me haces temblar como nunca lo había hecho.. y no precisamente de miedo.

Cómo decirte, también, que, cada noche antes de dormir, intento contar de memoria cada uno de tus lunares empezando siempre desde el número tres. Que cada amanecer, extraño tu perfume, en mi almohada y tu cuerpo en mi abrazo.
Cómo podría llegar a decirte lo mucho que extraño llamarte amor, sin decirte que echo de menos llamarte amor o que me muero por mirarte a los ojos y susurrarte suavemente al oído que te quiero.